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domingo, 12 de enero de 2014

"Y fueron pasando los días y las noches como los segundos pasan en agujas de un reloj. Ahogados en risas, calor y mil latas de refresco que al fin y al cabo acabaríamos olvidando. Como dos personas ingenuas, ingenuamente enamoradas el uno del otro, sin darnos cuenta lo rápido que aceleraban los relojes mientras para nosotros el tiempo permanecía quieto."

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"Reconozco que desde nuestra ruptura no he levantado cabeza. A veces estoy en la ducha, a punto de dormir o incluso andando por la calle y me acuerdo de frases puntuales que sólo él decía. Es algo raro de explicar.
La verdad es que todo el mundo cree que le he olvidado, pero en realidad sigue estando en mi cabeza. En realidad cuando digo que me da igual sigo pensando en él a ciertas horas del día y por supuesto no olvido lo que teníamos. Y quién sabe, a lo mejor si ambos hubiésemos hecho las cosas bien ahora no estaríamos como estamos; en extremas puntas de un banco sin poder mantener una conversación. 
Y qué ironía, oye, que después de tanto supuesto amor vuelva a verle por la calle y no seamos capaz ni de decir hola. Realmente, ¿qué fue lo que nos pasó? Digamos que fueron errores del destino, que nunca hay que dejar algo para el día siguiente porque como muy bien decía Shakespeare 'mañana será demasiado tarde'. O quizás, y más que nada sería que aún no sabíamos lo que valía la pena y lo que no. No sabíamos lo que era echar de menos hasta tal punto.
Desde luego he aprendido de la lección,  pero esa no es la pregunta, la pregunta es si habrá aprendido él.
A veces pienso que en este mismo instante podría estar con un insomnio camuflado en ganas de estar conmigo, o simplemente estás durmiendo con los sueños puestos en la sonrisa de otra chica.
Optemos por lo segundo, es lo más normal; porque al fin y al cabo lo nuestro quedó donde yo he quedado para ti, en el olvido".

sábado, 28 de diciembre de 2013

"Porque los amores que mueren matan, porque los amores que matan nunca mueren ".

Y bueno, qué puedo decir. Pasó el tiempo y nuestros caminos decidieron separase. Supongo que después de tanto intentarlo no estábamos hechos el uno para el otro. Ambos cambiamos, de forma de ser, de ambiente, de punto de vista sobre la vida.

Reconozco que nuestra ruptura me afecto más de lo que pensaba, aunque debería de haberlo imaginado, nos pasábamos el día discutiendo; siempre había una causa para discutir; realmente nunca hubo nada, solo conflictos. Pero dicen que del roce nace el cariño, que quien menos te soporta es precisamente quien más te quiere, que los que pelean se desean...

No sé mucho de su vida, por lo que me han dicho está con otra; y esta vez la quiere de verdad. Hace unos días me dio por mirar su perfil, para variar. La verdad es que se notaba que la quería y mucho, ella le hacía feliz, más feliz de lo que yo lo hacía y puedo, aunque me duele decir que la quiere más de lo que me quiso a mí.

Él no sabía nada. No tenía ni idea de lo que era querer a una persona, se había pasado diecisiete años de su vida pensando que tenía bastante experiencia en eso, pero si algo he sacado de tantos meses enamorada de su risa es que él no había querido a nadie en su vida. Es verdad eso que dicen que crees que sabes lo que es el amor hasta que llega alguien y te hace ver que todo lo que habías sentido antes no fue nada comparado. Creo que ese es su caso, quiero creer que cuando me decía que me quería y que era la única por la que se arrastraba era verdad; que el sentía eso de verdad aunque ahora compare y no haya color; prefiero creer eso a que todo fue una mentira.

Sinceramente, me gustaría haber dejado huella en él, y que mi huella no se borrase. Por supuesto que quiero que sea feliz, aunque no creo que se lo merezca por como se portó conmigo; pero me sentiría mejor si a estas alturas después de todo siguiera echándome de menos, aunque mejor en silencio. Me haría sentir mejor, digamos me aliviaría ser la causa de su insomnio.

Es comprensible, me pasé muchísimo tiempo dependiendo de él, de su risa y de sus besos. Recuerdo que me hartaba de decirle que un día se arrepentiría de todo esto y para entonces ya dependería de los 'te quiero' de otro tío. Pero es curioso que él no tenía miedo de que llegase ese día, en el fondo sabía que ese día tardaría en llegar.

Ahora no me queda más que alegrarme y aunque me siga importando, aunque ya no como antes; hacer transparencia y fingir. Ya no le quiero, no siento nada cuando me habla ni cuando ríe; no es nada comparado a lo que sentía antes. Aunque dicen que el primer amor siempre se tiene en mente; y como una vez leí los amores que matan mueren, y los amores que matan numca mueren.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Memories, by SG.

"Pasan los días cada vez más rápido, hasta que llega por fin el mes de Diciembre. Mes que nos hace reflexionar a todos, a darnos cuenta quien empezó el año con nosotros y doce meses después sigue aquí.
Diciembre es mes de ser feliz, de estar con los tuyos. De irte al centro de la ciudad y ver el alumbrado de este año de la mano de la persona que alegra tus días. Diciembre es mes de compartir un café de esos que te dejan el bigote lleno de espuma con aquella persona que te acompañe en momentos de plena felicidad.
Diciembre es mes de compañía, de demostrar que queremos y que nos demuestren que nos quieren.
Ese es el concepto global de Diciembre.

Pero la verdad es que Diciembre dejó de tener ese significado desde que te fuiste. Ahora paseo sola por las calles del centro, no por nada, sino porque era tradición nuestra desde hace años, y aún la sigo cumpliendo a ver si así te siento más cerca. Ya no tengo nadie a quien decirle que tiene el bigote lleno de café. Nadie con quien montar un árbol de navidad que alumbre el vecindario. 

En realidad, sé que desde el cielo pasa las navidades conmigo. Me acompaña al lado derecho del piano mientras toco, como solía hacer en estas fechas. Abro champán en noche buena aunque en realidad no debería, no tengo nada que celebrar.

Cuando llega el 31 de Diciembre sigo poniéndole sus doce uvas en la mesa, sin hueso, como a él le gustaba, con la falsa esperanza de que baje de ahí arriba para tomárselas conmigo, o si le viene mejor, subir yo. 

Recalco exactamente las mismas cosas que solíamos hacer año tras año sin cansarnos, solo que ya sin su presencia.

Es un vacío importante, la verdad. La gente me mira como si estuviera loca por pasear sola por la calle a altas horas de la noche. Aún recuerdo la noche del 25 de Diciembre de 2011, día de navidad. Día en el que todo el mundo está en armonía con el resto. Recuerdo esa noche, en el hospital, al lado derecho de una cama en la habitación 102 agarrando su mano, haciendo lo posible por no dejarlo ir. Pero realmente su alma se iba, no podía hacer nada. La verdad es que no diría que fueron las peores navidades de mi vida, al revés, las pasé a su lado, y aunque fueron las últimas, tenía la capacidad de hacerme feliz en cada momento, hasta en las malas. 

A veces pienso que la que debería cuidarlo desde arriba soy yo a él y no él a mí, yo me merecía más haber sufrido el accidente y estar en esa cama de hospital por la que pasaron numerosos enfermos, en la que se derramaron cien mil llantos de almas rotas, un raro 25 de Diciembre, y no él. 

Pero en fin, lo que pasó, pasó, ahora mis días consisten en contar los días que me quedan para subirme a su lado, para ocupar mi sitio junto a él, y por si queda mucho, habrá que acelerar el proceso."

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Vuelve.

"Y mientras tanto van pasando los días, las horas y segundos, y aquí sigo esperando a que vuelva. Realmente no sé si tiene planeado volver, espero, creo y rezo que quiera volver.
Antes encontraba calor de noches de invierno desde besos en la chimenea hasta sus pies fríos de madrugada, también cuando se le enfriaba el café.  Ahí, también hay el más maravilloso calor.
Me preguntan día y sí y día no que si le echo de menos, y con la cabeza baja llena de recuerdos niego la respuesta.
Recuerdos, bonitos recuerdos los que me dejaron tantos meses entre caricias y algún que otro te quiero suelto. Recuerdos, los que cada vez recuerdo menos.
Decían una vez que los recuerdos hasta un día permanecen en tu mente, y después se van y no vuelven en mucho tiempo. Yo no quiero olvidar la manera en la que se despertaba al lado derecho de la cama, con esa cara de sueño que tanto le caracterizaba. Le gustaba despertarse entre mis caricias y algún día que me daba por llevarle el desayuno a la cama.
No quiero olvidar la manera en la que me sonreía, no me sonreía de la manera que le sonreía a los demás, no tampoco de la misma manera que sonríe ahora. No quiero olvidar la manera que tenía de destacar, de cambiar mi rutina cada día con pequeñas cosas. Jamás y digo jamás olvidaré la manera de sentirme bien que me provocaba.
A veces me paro a pensar todo esto y pienso que ese timbre que hay fuera del número 32 de una calle que desde hace tiempo él no pisa, no va a llamar nadie más que el cartero o el vecino de al lado quejándose de que tengo la música muy alta, probablemente sin saber que poner la música al máximo volumen es la única manera de evadirme un poco de mi situación.  No creo que él me eche de menos, si se fue, desde luego lo hizo por algún motivo, aunque dicen que quien se va sin ser echado vuelve sin ser llamado. Probablemente se haya ido sin saber que me dejó tan mal. Todo esto es realmente triste, más aún que te pregunten continuamente por qué vives en una continua depresión de la que no te puedes recuperar. Y es que lo único que me hace falta, para ser un poquito más feliz es que vuelvas."

miércoles, 20 de noviembre de 2013

'Y que si no tardas mucho te espero toda mi vida'.

"-¿Qué si le quiero? Claro está, ¿no? Le quiero todo lo que se quiere a una persona, pero a veces le odio todo lo que se odia. No soy de esas personas que olvida rápido, puede que eso sea un defecto o una virtud. El caso es que no, no soy así.
¿Qué si volvería con él? Hasta con los ojos cerrados, y sin pensarlo dos veces. Que no me diga ven, porque es que voy. Que si estuviera en mis manos, joder, haría lo posible y lo imposible.
¿Qué si le echo de menos? Me jode que a estas alturas tengas los huevos de preguntarme eso, chaval. Claro que le echo de menos coño. No puedo más sin él. Tal vez no se lo diga, o tal vez no lo cuente. Pero no quiero que ni él ni la gente sepa que soy gilipollas vamos, para eso siempre tengo tiempo.
Claro que sigo detrás de él, como una tonta esperando a que me diga de volver, o ya ni eso, que quiera ser al menos mi amigo.
No sabes hasta qué punto estoy echándole de menos, tío. Joder, es que tú no sabes lo que es verle y que ni me mire, notar tanto desprecio sin que hagan falta palabras. Ojalá pudiera volver atrás unos meses, Dios es que lo quería tanto, y lo quiero tanto…

No hice nada para que estuviéramos así, y si hice algo que le molestó jamás lo hice con tal intención. Sea lo que sea, que se le pase y vuelva, porque no podré estar mucho tiempo así. 
Sinceramente tío, no sé qué coño hacer. No aguanto más esta mierda, necesito que alguien me escuche de una jodida vez, pero nadie se ofrece. En realidad, sólo quiero que me escuche él, pero tiene los oídos ocupados en escuchar a otra chica.
Algunos dicen que sigue por mi, y otros dicen que no, todo lo contrario, me odia. Y yo no pido nada, simplemente que no me haya olvidado, que cuando me vea se acuerde de todo y que por lo menos me eche de menos como amiga. 
Sí, sería su amiga después de todo, aunque tenga que joderme y que el siga con su vida, me la suda ¿sabes? si hace falta me muero yo para que él sea feliz, supongo que se lo merece. 
Si le ves, hablas con él o lo que sea. Pregúntale si me ha olvidado, aunque te diga que sí, tú pregúntale. Y si llega a preguntarte por mí, dile que no, que ya no le quiero, que estoy perfectamente, que es más, jamás le quise, ¿vale? Tienes que hacerme ese favor. Dile que estoy mejor sin él, que no le necesito, que no volvería con él. Que me las suda su vida y lo que haga, tienes que decírselo, ¿de acuerdo?

+Eh pequeña, él también se muere por ti."

Si te vas.

Es duro eh, ya no te mira, ni te sonríe. Ya no te alegra las mañanas como solía hacerlo. Ya no te dice que te quiere, porque no lo hace. Ya no tienes ni el suficiente valor como para mirarle a la puta cara después de todo. Ya no queda nada, sólo un par de recuerdos, que cada vez recordáis menos. 
Es muy jodido en realidad. Ya es jodido de por si tener que echar de menos a alguien, más aún tener que ocultarlo. Qué relativo el término 'echar de menos', ahora que lo pienso. Normalmente echar de menos es extrañar a alguien a quien no ves desde hace cierto tiempo. 
Pero el problema se plantea cuando echas de menos a alguien a quien ves diariamente. No tiene mucha lógica que digamos, pero duele mucho más que echar de menos a quien no ves.
Es ver a tal persona y de alguna manera recordar todo, desde lo que os queríais antes, hasta la razón por la que os encontráis así. De alguna forma, ver que todos siguen su vida como si no hubiera pasado nada, incluso él. Y por así decirlo, intentar dejar pasar las cosas.
Es demasiado complicado, y demasiado jodido. Es algo relativamente raro. Quizás no sepa explicarme, pero es como ver muchísima indiferencia en una sola mirada. No sé si será desprecio, o si será amor.
Personalmente no olvido en dos días, no olvido absolutamente nada. Ni por supuesto me arrepiento de nada. Volvería a repetirlo mil veces. Si es contigo, claro. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

This.

Y decidme, ¿qué coño nos ha pasado? ¿Dónde quedaron las viejas costumbres? Sí, las de amar a una persona de verdad. Nos estamos convirtiendo en una sociedad increíblemente hipócrita, es más, ya nos hemos convertido.
Ahora por lo visto se lleva eso de decir 'te quiero' pero, por decir algo. Nos basamos en que nos den los buenos días, y las buenas noches a través de una red social. O en que os llamen princesas, ¿en qué coño pensáis? Más de una que pide eso tiene de 'princesa' la p y por puta.
Tienen como objetivo a ver qué tío se lía con más, a ver quien las enamora a todas de golpe y luego las jode vivamente. ¿Sacan algo productivo haciendo eso? Que me respondan, porque realmente es que no lo sé.
Y si no lo típico de que te aman por WhatsApp o Twitter y a la cara no saben ni quien coño eres.
Ahora se lleva tener ocho conversaciones abiertas y copiar y pegar las buenas noches, porque oh, eres un romántico, cuando lo que en el fondo eres es un patético.
También las tías estas que están locamente enamoradas, pero en cuanto se les acerca una polla ya están tardando en calentarla. Que van de pobrecitas porque quieren a un tío que las está jodiendo, y en realidad es lo que se merecen, porque mucho que aman a una persona pero después les cuesta hacer la cuenta de con cuantos se han liado en un fin de semana.
Nos basamos en si nos ponen tweets, en si tontean con otra gente. En si tienen fotos con otras personas. Es hasta paranoico pensar mal por una foto, aunque tal y como está la sociedad hoy, no me extrañaría.
Estamos acostumbrados a que nos venga una tía, cualquiera y nos diga que en un mismo fin de semana se la ha chupado a tantos tíos que ni lo sabe, que seguramente no habrá tenido con ellos ni una conversación decente, pero eh, está enamorada.
También, nos quedamos inmunes al contarnos que una pareja ha roto a la semana, porque 'no funcionaba'. No tienen ni zorra idea de lo que significa la palabra pareja.
Y de los que van así de sobrados porque las tienen detrás, esos son los peores. En el fondo son los que tienen la autoestima más baja, intentan decirle a cada tía lo que quieren oír para sentirse mejor.
Porque claro, también hay de las que le llega un tío que las conoce de dos semanas, que le manda un WhatsApp diciendo 'Buenas noches princesa, te quiero' y ya no saben ni dónde tienen las bragas. 
La gente cada vez es más celosa porque cada vez estamos peores. Desconfiamos y desconfiamos, porque al fin y al cabo es lo normal. 
Y yo la verdad, ya me he mentalizado de lo que hay hoy en día. Si estar con alguien es liar te con el y a por otra, seré rara, pero a mi eso no me llena. Seré cursi, y con mucho orgullo, qué queréis que os diga, porque prefiero ser 'cursi' a ser uno de los muchos hipócritas que hay ahora. 
Las cosas antes no era así, un amor no eran los buenos días ni las buenas noches. Un amor no eran dos semanas. Un amor no era salir por salir. Antes la gente ni si quiera tenía celos, porque absolutamente a nadie se le pasaba por la puta cabeza hacer lo que más de uno está haciendo ahora. Esto ni es amor ni pollas. Antes no había amores en línea, ni amores que te dejan en leído. Antes como mucho había amores que te mandaban zumbidos en Messenger después de una tarde contigo. Antes estar enamorado conllevaba más de dos días, y, aunque exista el amor a primera vista, estamos abusando de él. La tecnología nos está volviendo gilipollas, siendo sinceros. 
La idea de una tarde perfecta antes era muy simple, unos amigos comiendo pipas en un banco filosofando más que el propio Platón. Pero no, ahora una tarde perfecta es sentarse con el puto móvil y fingir que préstamos atención a lo que dicen. ¿En serio estáis satisfechos con eso? Pues no lo entiendo, de verdad que no entiendo como podéis ser felices. 
Genéticamente estamos hechos para enamorarnos, porque esa es la gracia de la vida, el amor. Pero estamos convirtiendo el amor en una puta mierda, y eso da asco, señores, asco. No sé vosotros, pero yo no quiero vivir en una sociedad de mierda.  

domingo, 10 de noviembre de 2013

«Lo dejo en tus manos, lo de irte digo».

Ya no me quiere, según dice. Ya no le hacen falta ni mis miradas, ni mis sonrisas, ni mucho menos, mis besos. Ya no los quiere. Ya le da igual mi presencia, le soy indiferente. Seguramente, ni si quiera eche de menos mis buenos días, ni mis buenas noches. No echa de menos mis 'te quiero' al despedirme. Tampoco extraña que le abrace de la manera que sólo yo lo hacía. Que le diga que es mi vida mientras sonrío, total, nunca me creyó. Por lo que veo ha aprendido a vivir sin mí, es feliz. Le veo sonriendo cada día mientras yo sigo rota por dentro después de todo. 

Pero sacando algo positivo, esa indiferencia significa que un día hubo algo. Que ahora mismo puedo decir que un día me quiso, un día habría muerto por mí porque me amaba como a nadie en este mundo. Puedo decir con toda tranquilidad que el mejor tío del mundo ha estado conmigo, aunque me equivoqué. Que hubo un día en el que era adicto a mis besos, a todas y cada una de las cosas que hacía o que decía. Que me quería todo lo que se podía querer a una persona, y, me voy tranquila, sabiendo que eso fue así. Siempre es mejor que nada.

jueves, 17 de octubre de 2013

'Cartas a mi conciencia'.

Y que, ¿quieres que te sea sincera? Pues voy a serte sincera. Te echo de menos, muchísimo. Nunca supe que se podía querer tanto a alguien, quererlo aunque no esté ya. A veces quiero evadirme de toda esta mierda, quiero irme contigo lejos, quiero más besos, más sonrisas, quiero que las cosas sean como antes. No sé, me gustaría irme contigo y que nadie nos siguiera. Me gustaría haber hecho las cosas bien desde el principio, y ¿quién sabe? a lo mejor si no hubiese sido tan gilipollas no estaba en esta situación.
No sabes lo que es verte y no poder abrazarte y besarte. No sabes lo jodido que es echarte de menos de esta forma, con tanta intensidad. No sabes los días que llevo. Si lo supieras, no sé...
Supongo que el destino no nos quería juntos, que nos merecíamos otra cosa mejor, quien sabe. Pero es que yo no quiero otra cosa mejor ni peor, yo te quiero a ti, quiero estar contigo, ¿y qué si los hay mejores? no quiero a alguien mejor, te quiero únicamente a ti.
Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, la verdad es que nunca había entendido esa frase, pero ahora la entiendo mejor que nadie. A veces pienso que vas a volver, con excusas, pero vas a volver y las cosas van a ser como antes. Y es que a mi me da igual que vuelvas con excusas, vuelve con lo que sea, pero por favor, vuelve.