:)

sábado, 28 de diciembre de 2013

"Porque los amores que mueren matan, porque los amores que matan nunca mueren ".

Y bueno, qué puedo decir. Pasó el tiempo y nuestros caminos decidieron separase. Supongo que después de tanto intentarlo no estábamos hechos el uno para el otro. Ambos cambiamos, de forma de ser, de ambiente, de punto de vista sobre la vida.

Reconozco que nuestra ruptura me afecto más de lo que pensaba, aunque debería de haberlo imaginado, nos pasábamos el día discutiendo; siempre había una causa para discutir; realmente nunca hubo nada, solo conflictos. Pero dicen que del roce nace el cariño, que quien menos te soporta es precisamente quien más te quiere, que los que pelean se desean...

No sé mucho de su vida, por lo que me han dicho está con otra; y esta vez la quiere de verdad. Hace unos días me dio por mirar su perfil, para variar. La verdad es que se notaba que la quería y mucho, ella le hacía feliz, más feliz de lo que yo lo hacía y puedo, aunque me duele decir que la quiere más de lo que me quiso a mí.

Él no sabía nada. No tenía ni idea de lo que era querer a una persona, se había pasado diecisiete años de su vida pensando que tenía bastante experiencia en eso, pero si algo he sacado de tantos meses enamorada de su risa es que él no había querido a nadie en su vida. Es verdad eso que dicen que crees que sabes lo que es el amor hasta que llega alguien y te hace ver que todo lo que habías sentido antes no fue nada comparado. Creo que ese es su caso, quiero creer que cuando me decía que me quería y que era la única por la que se arrastraba era verdad; que el sentía eso de verdad aunque ahora compare y no haya color; prefiero creer eso a que todo fue una mentira.

Sinceramente, me gustaría haber dejado huella en él, y que mi huella no se borrase. Por supuesto que quiero que sea feliz, aunque no creo que se lo merezca por como se portó conmigo; pero me sentiría mejor si a estas alturas después de todo siguiera echándome de menos, aunque mejor en silencio. Me haría sentir mejor, digamos me aliviaría ser la causa de su insomnio.

Es comprensible, me pasé muchísimo tiempo dependiendo de él, de su risa y de sus besos. Recuerdo que me hartaba de decirle que un día se arrepentiría de todo esto y para entonces ya dependería de los 'te quiero' de otro tío. Pero es curioso que él no tenía miedo de que llegase ese día, en el fondo sabía que ese día tardaría en llegar.

Ahora no me queda más que alegrarme y aunque me siga importando, aunque ya no como antes; hacer transparencia y fingir. Ya no le quiero, no siento nada cuando me habla ni cuando ríe; no es nada comparado a lo que sentía antes. Aunque dicen que el primer amor siempre se tiene en mente; y como una vez leí los amores que matan mueren, y los amores que matan numca mueren.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Memories, by SG.

"Pasan los días cada vez más rápido, hasta que llega por fin el mes de Diciembre. Mes que nos hace reflexionar a todos, a darnos cuenta quien empezó el año con nosotros y doce meses después sigue aquí.
Diciembre es mes de ser feliz, de estar con los tuyos. De irte al centro de la ciudad y ver el alumbrado de este año de la mano de la persona que alegra tus días. Diciembre es mes de compartir un café de esos que te dejan el bigote lleno de espuma con aquella persona que te acompañe en momentos de plena felicidad.
Diciembre es mes de compañía, de demostrar que queremos y que nos demuestren que nos quieren.
Ese es el concepto global de Diciembre.

Pero la verdad es que Diciembre dejó de tener ese significado desde que te fuiste. Ahora paseo sola por las calles del centro, no por nada, sino porque era tradición nuestra desde hace años, y aún la sigo cumpliendo a ver si así te siento más cerca. Ya no tengo nadie a quien decirle que tiene el bigote lleno de café. Nadie con quien montar un árbol de navidad que alumbre el vecindario. 

En realidad, sé que desde el cielo pasa las navidades conmigo. Me acompaña al lado derecho del piano mientras toco, como solía hacer en estas fechas. Abro champán en noche buena aunque en realidad no debería, no tengo nada que celebrar.

Cuando llega el 31 de Diciembre sigo poniéndole sus doce uvas en la mesa, sin hueso, como a él le gustaba, con la falsa esperanza de que baje de ahí arriba para tomárselas conmigo, o si le viene mejor, subir yo. 

Recalco exactamente las mismas cosas que solíamos hacer año tras año sin cansarnos, solo que ya sin su presencia.

Es un vacío importante, la verdad. La gente me mira como si estuviera loca por pasear sola por la calle a altas horas de la noche. Aún recuerdo la noche del 25 de Diciembre de 2011, día de navidad. Día en el que todo el mundo está en armonía con el resto. Recuerdo esa noche, en el hospital, al lado derecho de una cama en la habitación 102 agarrando su mano, haciendo lo posible por no dejarlo ir. Pero realmente su alma se iba, no podía hacer nada. La verdad es que no diría que fueron las peores navidades de mi vida, al revés, las pasé a su lado, y aunque fueron las últimas, tenía la capacidad de hacerme feliz en cada momento, hasta en las malas. 

A veces pienso que la que debería cuidarlo desde arriba soy yo a él y no él a mí, yo me merecía más haber sufrido el accidente y estar en esa cama de hospital por la que pasaron numerosos enfermos, en la que se derramaron cien mil llantos de almas rotas, un raro 25 de Diciembre, y no él. 

Pero en fin, lo que pasó, pasó, ahora mis días consisten en contar los días que me quedan para subirme a su lado, para ocupar mi sitio junto a él, y por si queda mucho, habrá que acelerar el proceso."

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Vuelve.

"Y mientras tanto van pasando los días, las horas y segundos, y aquí sigo esperando a que vuelva. Realmente no sé si tiene planeado volver, espero, creo y rezo que quiera volver.
Antes encontraba calor de noches de invierno desde besos en la chimenea hasta sus pies fríos de madrugada, también cuando se le enfriaba el café.  Ahí, también hay el más maravilloso calor.
Me preguntan día y sí y día no que si le echo de menos, y con la cabeza baja llena de recuerdos niego la respuesta.
Recuerdos, bonitos recuerdos los que me dejaron tantos meses entre caricias y algún que otro te quiero suelto. Recuerdos, los que cada vez recuerdo menos.
Decían una vez que los recuerdos hasta un día permanecen en tu mente, y después se van y no vuelven en mucho tiempo. Yo no quiero olvidar la manera en la que se despertaba al lado derecho de la cama, con esa cara de sueño que tanto le caracterizaba. Le gustaba despertarse entre mis caricias y algún día que me daba por llevarle el desayuno a la cama.
No quiero olvidar la manera en la que me sonreía, no me sonreía de la manera que le sonreía a los demás, no tampoco de la misma manera que sonríe ahora. No quiero olvidar la manera que tenía de destacar, de cambiar mi rutina cada día con pequeñas cosas. Jamás y digo jamás olvidaré la manera de sentirme bien que me provocaba.
A veces me paro a pensar todo esto y pienso que ese timbre que hay fuera del número 32 de una calle que desde hace tiempo él no pisa, no va a llamar nadie más que el cartero o el vecino de al lado quejándose de que tengo la música muy alta, probablemente sin saber que poner la música al máximo volumen es la única manera de evadirme un poco de mi situación.  No creo que él me eche de menos, si se fue, desde luego lo hizo por algún motivo, aunque dicen que quien se va sin ser echado vuelve sin ser llamado. Probablemente se haya ido sin saber que me dejó tan mal. Todo esto es realmente triste, más aún que te pregunten continuamente por qué vives en una continua depresión de la que no te puedes recuperar. Y es que lo único que me hace falta, para ser un poquito más feliz es que vuelvas."