Y bueno, qué puedo decir. Pasó el tiempo y nuestros caminos decidieron separase. Supongo que después de tanto intentarlo no estábamos hechos el uno para el otro. Ambos cambiamos, de forma de ser, de ambiente, de punto de vista sobre la vida.
Reconozco que nuestra ruptura me afecto más de lo que pensaba, aunque debería de haberlo imaginado, nos pasábamos el día discutiendo; siempre había una causa para discutir; realmente nunca hubo nada, solo conflictos. Pero dicen que del roce nace el cariño, que quien menos te soporta es precisamente quien más te quiere, que los que pelean se desean...
No sé mucho de su vida, por lo que me han dicho está con otra; y esta vez la quiere de verdad. Hace unos días me dio por mirar su perfil, para variar. La verdad es que se notaba que la quería y mucho, ella le hacía feliz, más feliz de lo que yo lo hacía y puedo, aunque me duele decir que la quiere más de lo que me quiso a mí.
Él no sabía nada. No tenía ni idea de lo que era querer a una persona, se había pasado diecisiete años de su vida pensando que tenía bastante experiencia en eso, pero si algo he sacado de tantos meses enamorada de su risa es que él no había querido a nadie en su vida. Es verdad eso que dicen que crees que sabes lo que es el amor hasta que llega alguien y te hace ver que todo lo que habías sentido antes no fue nada comparado. Creo que ese es su caso, quiero creer que cuando me decía que me quería y que era la única por la que se arrastraba era verdad; que el sentía eso de verdad aunque ahora compare y no haya color; prefiero creer eso a que todo fue una mentira.
Sinceramente, me gustaría haber dejado huella en él, y que mi huella no se borrase. Por supuesto que quiero que sea feliz, aunque no creo que se lo merezca por como se portó conmigo; pero me sentiría mejor si a estas alturas después de todo siguiera echándome de menos, aunque mejor en silencio. Me haría sentir mejor, digamos me aliviaría ser la causa de su insomnio.
Es comprensible, me pasé muchísimo tiempo dependiendo de él, de su risa y de sus besos. Recuerdo que me hartaba de decirle que un día se arrepentiría de todo esto y para entonces ya dependería de los 'te quiero' de otro tío. Pero es curioso que él no tenía miedo de que llegase ese día, en el fondo sabía que ese día tardaría en llegar.
Ahora no me queda más que alegrarme y aunque me siga importando, aunque ya no como antes; hacer transparencia y fingir. Ya no le quiero, no siento nada cuando me habla ni cuando ríe; no es nada comparado a lo que sentía antes. Aunque dicen que el primer amor siempre se tiene en mente; y como una vez leí los amores que matan mueren, y los amores que matan numca mueren.