"Reconozco que desde nuestra ruptura no he levantado cabeza. A veces estoy en la ducha, a punto de dormir o incluso andando por la calle y me acuerdo de frases puntuales que sólo él decía. Es algo raro de explicar.
La verdad es que todo el mundo cree que le he olvidado, pero en realidad sigue estando en mi cabeza. En realidad cuando digo que me da igual sigo pensando en él a ciertas horas del día y por supuesto no olvido lo que teníamos. Y quién sabe, a lo mejor si ambos hubiésemos hecho las cosas bien ahora no estaríamos como estamos; en extremas puntas de un banco sin poder mantener una conversación.
Y qué ironía, oye, que después de tanto supuesto amor vuelva a verle por la calle y no seamos capaz ni de decir hola. Realmente, ¿qué fue lo que nos pasó? Digamos que fueron errores del destino, que nunca hay que dejar algo para el día siguiente porque como muy bien decía Shakespeare 'mañana será demasiado tarde'. O quizás, y más que nada sería que aún no sabíamos lo que valía la pena y lo que no. No sabíamos lo que era echar de menos hasta tal punto.
Desde luego he aprendido de la lección, pero esa no es la pregunta, la pregunta es si habrá aprendido él.
A veces pienso que en este mismo instante podría estar con un insomnio camuflado en ganas de estar conmigo, o simplemente estás durmiendo con los sueños puestos en la sonrisa de otra chica.
Optemos por lo segundo, es lo más normal; porque al fin y al cabo lo nuestro quedó donde yo he quedado para ti, en el olvido".
:)
domingo, 12 de enero de 2014
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