Las veces en las que tu voz sonaba suavemente.
Las palabras que por alguna razón te hacían sonreír.
Tanto amor que me hacía recordar el día en el que te conocí.
Solo te pido una cosa. No me olvides nunca por favor.
Desde el primer día que te ví, eres mi pensamiento favorito.
Probablemente ya te habrás enterado de que jamás se me olvidarán esos segundos cargados de felicidad.
Pero aunque no estes, siempre veré tu mirada en el fondo del mar.
Cuando te vayas, sabré que siempre me has querido, aunque tu no te hayas dado cuenta.

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