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jueves, 17 de octubre de 2013

'Cartas a mi conciencia'.

Y que, ¿quieres que te sea sincera? Pues voy a serte sincera. Te echo de menos, muchísimo. Nunca supe que se podía querer tanto a alguien, quererlo aunque no esté ya. A veces quiero evadirme de toda esta mierda, quiero irme contigo lejos, quiero más besos, más sonrisas, quiero que las cosas sean como antes. No sé, me gustaría irme contigo y que nadie nos siguiera. Me gustaría haber hecho las cosas bien desde el principio, y ¿quién sabe? a lo mejor si no hubiese sido tan gilipollas no estaba en esta situación.
No sabes lo que es verte y no poder abrazarte y besarte. No sabes lo jodido que es echarte de menos de esta forma, con tanta intensidad. No sabes los días que llevo. Si lo supieras, no sé...
Supongo que el destino no nos quería juntos, que nos merecíamos otra cosa mejor, quien sabe. Pero es que yo no quiero otra cosa mejor ni peor, yo te quiero a ti, quiero estar contigo, ¿y qué si los hay mejores? no quiero a alguien mejor, te quiero únicamente a ti.
Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, la verdad es que nunca había entendido esa frase, pero ahora la entiendo mejor que nadie. A veces pienso que vas a volver, con excusas, pero vas a volver y las cosas van a ser como antes. Y es que a mi me da igual que vuelvas con excusas, vuelve con lo que sea, pero por favor, vuelve.

martes, 15 de octubre de 2013

'Y es ahí cuando ves que no estás cuando te das cuenta de lo mucho que le querías. Cuando te das cuenta de que la felicidad no es para siempre, que como mucho dura cuestión de días. Que por más que decían "no te enamores" al final pasa lo de siempre, te acabas enamorando y pasándolo mal, porque la historia se repite. No cambia nada. Siempre dices que será la última vez que pasa eso pero vuelves a caer. Y supongo que el amor es así, ¿no?'.

domingo, 13 de octubre de 2013

Wherever you will go.

Como cuando echas de menos a alguien hasta matar. Como cuando lo ves por la calle después de tanto tiempo juntos y no se digna ni a decirte hola. Como cuando ves fotos antiguas, recuerdas cuánto le querías. Como cuando volvéis a hablar, ya sólo siendo 'amigos'. Que buenos amigos, que se mueren el uno por el otro. Como cuando piensas en todos los momentos que pasasteis juntos, y también piensas en que jamás podrás volver a repetirlos. Es como cuando dejas marchar lo que más aprecias, la razón de tu felicidad durante muchísimo tiempo.
Es eso que sientes por el cuerpo mientras te cuenta que ya está con otra persona, o cuando tú le cuentas que también tienes pareja. Es esa sensación que sientes al ver que vuestros caminos se han separado, que tantos meses de felicidad entre besos, abrazos, y algunos 'te quiero' han quedado en nada. Es añoranza quizá, no está claro. Es como cuando os contáis como lo pasabais mientras estabais juntos con total normalidad, sin poder decirle que aún no has dejado de sentir. Como cuando te cuenta cuanto te quería, cuanto habría dado por ti, y que ya no podéis estar juntos. Es aparentar frente a los demás que ya no te importa. Pero en realidad yo no puedo olvidar tantos meses juntos, ¿quién puede hacerlo? Por lo menos yo no.
Es raro todo esto, es pasar por los sitios en los que fuimos tan felices, es comentarte cada una de las cosas que vivíamos riendo, cuando reír es lo que menos me apetece. ¿Sabes qué me apetece en realidad? Me apetece ser tuya. Me apetece que vuelvas a rodearme con tus brazos, a rodearme y no soltarme. Me apetece besarte otra vez, y que no sea la última, ni la penúltima tampoco. Quiero volver a tenerte sólo para mi. Volver a decirte te quiero, y a continuación oír un 'yo más'. Quiero estar lejos de lo que diga la gente, quiero estar lejos de las críticas, de lo que puedan decir. Quiero irme donde nadie nos encuentre, que sólo estemos tú y yo y retomar lo que un día dejamos a medias, ¿tan difícil es eso?.

jueves, 10 de octubre de 2013

'Everything is gonna be alright.'

Hablan mucho últimamente de la felicidad. ¿Qué es la felicidad? Según el diccionario la felicidad de ánimo en el que se disfruta de lo que se desea.
 La felicidad, señores, no es algo temporal. Algo que igual que viene se va, algo a lo que no hay que acostumbrarse. La felicidad, normalmente en un 99'9% de las personas depende de algo o de alguien, y ese por ciento de gente no sabe vivir de verdad.
La felicidad no tiene por qué depender de algo o de alguien, la felicidad depende de nosotros mismos. De convencernos que nosotros mismos somos las únicas personas que estaremos de principio a fin. Que de la única persona hay que fiarse es uno mismo.
La felicidad es un estado que intentamos alcanzar diariamente, creyendo que está a kilómetros de nosotros. Sin embargo, la felicidad está en las pequeñas cosas... La felicidad está en el bigote que se queda en los labios después de beber café. La felicidad está en la persona en la que piensas al levantarte, o al dormir. La felicidad está en el buen tiempo que hace, o en lo bien que se está en casa un día lluvioso. La felicidad está donde nosotros la queramos ver, pero siempre, siempre hay felicidad. Aunque solo hay felicidad para el que sabe donde encontrarla, para que no le da importancia a los problemas y aprende a valorar las pequeñas cosas. Porque así, todo va a ir bien.

miércoles, 9 de octubre de 2013

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Yo es que en realidad no sé como se vive, vivo improvisando. Equivocándome día tras día pero siempre orgullosa de ello, dicen que de los errores se aprende.
No tengo una bola de cristal, no sé qué pasará mañana ni como estaré, sólo sé que hay que disfrutar cada segundo como si fuera el último.
Dicen que de cada experiencia se aprende y que de no ser por ello no aprenderíamos nunca.

martes, 8 de octubre de 2013

'Nos pasamos la vida esperando a quepase algo y lo único que pasa es la vida.'

Así es, nos pasamos toda la vida esperando a que pase algo extraordinario, a que llegue algo o alguien que nos haga cambiar un poco y que nos saque de la rutina diaria. Y en algunos casos ocurre, un día te levantas y por cosa del destino, por así decirlo, llega una persona que cambia por completo tú rutina, puede ser para bien o para mal. Y supuestamente, con eso tendríamos bastante, pero la verdad es que el ser humano tiende a ser ambicioso, y por lo tanto siempre quiere más; y por más que tiene más quiere.

Un día podemos tener todo lo que habríamos pedido el día anterior que en cuestión de semanas nos acabaremos cansando. Y al día siguiente pasará algo de lo que también nos cansaremos. Por mucho que vayamos consiguiendo nunca estaremos satisfechos, siempre querremos más.

Y el caso es acostumbrarse, a ser feliz con lo que se puede tener, nunca pedir más. Y si por casualidades de la vida llega alguna novedad, adaptarse. Porque señores, nos quejaremos de la rutina, pero en el fondo es lo que más nos llena.

sábado, 28 de septiembre de 2013

"¿A dónde van esos besos que no se dan?.

Realmente no sé a quién pretendo engañar. Todo el mundo cree que ya no le quiero, que todo lo que sentía por él desapareció de pronto. Pero en el fondo, él lo sabe.
 Él sabe que yo todavía siento por él, que todavía se me para el corazón cuando me habla, o cuando le veo. Que todavía no soy capaz de decirle que se valla. Él sabe que sigo siendo suya, que todavía le tengo presente en mi día a día. No sé como, pero lo sabe.
Y en el fondo, aunque no quiera admitirlo, yo también lo sé. Sé que estoy viviendo una mentira, estoy fingiendo, sé que aunque estoy haciendo lo correcto quiero equivocarme con él. Quiero irme con él, dejarlo todo, que le jodan al mundo, y aunque sé que si hago eso me acabaré arrepintiendo quiero hacerlo, porque merecerá la pena. En realidad la gente cree que yo soy feliz con lo que tengo ahora, que no me puede faltar de nada, que la vida me 'sonríe'. Pero en realidad no, en realidad la vida me putea por no poder estar a su lado, en realidad debajo de mis sonrisas escondo todas y cada una de las palabras que no le he dicho aún. Todos y cada uno de los besos que tengo reservados para él, porque, como decía la canción, ¿a dónde van esos besos que no se dan?
En realidad lo único que quiero es evadirme de mi situación, lo que quiero es volver a mi vida de antes un tiempo, donde sólo existía él, porque la verdad, echo de menos quererle plenamente. Echo de menos tantas cosas suyas que no aguanto más.
Y aún cuando me dice que me quiere, aunque probablemente no lo diga de verdad me contengo para no decirle que le amo. Que fue el primero y francamente será el último. Me contengo para no decirle que quiero dejarlo todo por él, pero no creo que vaya a seguir conteniendo mucho tiempo.

Pasan los días.

“Y pasan los días y aquí sigo, sentada en el sofá con la esperanza de que suene el timbre, con el móvil al lado mientras llegan mensajes y mensajes y yo sólo espero uno tuyo.  Me levanto por las mañanas por la luz que entra por la ventana, antes lo hacía por tus besos en el cuello, y así sí que eran unos buenos días. Bajo y preparo el desayuno, esta vez con mi pijama, no con tu camiseta. En cada detalle veo que ya no estás. Noto tu ausencia a todas horas del día.
Y díganme, ¿qué se hace en estos casos? Decía la gente que habría más tíos en el mundo, y también mejores. Pero no era más tíos lo que yo buscaba. Buscaba ese algo que tiene, que le hace tan cabrón y a la vez tan especial. Todos mis amigos se creían que le había olvidado, pero sólo intentaba auto convencerme, en realidad sigo echando en falta sus besos, sus caricias. En realidad, echo de menos hasta las discusiones.
 Es como cuando te acostumbras a algo y de repente desaparece, se hace raro.  Pero claro, es cómo si me tuviera que quedar quieta sentada y ver como se aleja, ver como los días pasan y no llegan sus llamadas. Verle en conversaciones, ya no recientes y querer escribirle. Lo haría, sin duda, pero él ya no quiere más mensajes míos, tiene los de otra persona, supongo que le hará feliz.
Nunca fui la persona perfecta, tampoco quise serlo. Sólo buscaba hacerle feliz a mi manera. Y a lo mejor no lo hice, a lo mejor no me porté del todo bien con él, pero en el fondo le quise, y él no sabe cuánto. Y en realidad, nadie lo sabe. Sólo mis muebles sin vida, mi cama vacía.

Dijo que se iría y que se llevaría todas sus cosas, ya que no iba a volver. Se olvidó de su cepillo de dientes, aún lo conservo como recuerdo. Se olvidó de una camisa suya muy elegante, se la regalé yo. Pero se olvidó de otra cosa, se olvidó de mí, porque señores, yo era suya”. 

sábado, 22 de junio de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

Me ha preguntado...

Me ha preguntado si todavía le echo de menos. Me lo habrá preguntado sin saber que nunca he dejado de hacerlo. Me lo ha preguntado sin saber que cada día que pasa le echo más de menos. Me ha preguntado si le echo de menos... ¿qué le respondo yo a eso? ¿le miento y le digo que no? Me gustaría decirle que sí, que es imposible no echarle de menos con esa sonrisa... ¿Sabéis cuántas sonrisas he visto yo en mi vida? Muchas, muchísimas. Las he visto más perfectas y menos. Pero nunca he conseguido encontrar una que me haga sentir eso, que tenga ese algo que tiene la suya.