Y entonces comprendí que era él. Que era el único. Comprendí que por muchos tíos que pasaran seguiría siendo él, que no ld.iba a olvidar jamás. Comprendi que era su mirada, y no otra. Comprendi que su sonrisa era la única que podía hacerme feliz. Comprendí que aunque intentara olvidarle no iba a poder, me recordaría todo a él. Comprendí que si no era con él, pues con nadie. Y después de todo esto... comprendí que le necesito como a una droga para vivir.
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