Mi vida era una rutina, era aguantarme con el vacío que intentaba llenar desde hace meses pero no podía. Empezaba a creer que era lo que me tocaba y que me acabaría acostumbrando. Yo ya no creía en el amor, ni mucho menos.. para mi eso era un tema difícil de tocar. No había nada por lo que seguir, todo se ponía en mi contra, o al menos eso pensaba yo.. Y la verdad, no podía más.Pero entonces, cuando menos lo esperaba apareciste tú.. habías estado casi un año ahí.. pero si lo piensas, aquel día fue como nuestro comienzo. Llegaste a mi vida de sopetón, poco a poco.. y hubo un día en el que me di cuenta de lo importante que te habías convertido en mi vida. Llegaste aquí, y te plantaste con esa mirada.. con esa sonrisa, y me diste las ganas de vivir que poco a poco me quitaron con cada golpe. Me diste algo llamado ilusión.. que yo creía que era un mito. Viniste y cambiaste TODOS los ideales que yo tenía sobre la vida y el amor. No te miento si te dijera que esperaba ya a alguien en mi vida.. ese alguien especial que todos dicen, pero que yo nunca había visto llegar... y la verdad, de todos... no creía que fueras tú. Pero como dice la frase: las mejores cosas pasan sin planearlas.
Y ahí estabas.. ese día, exactamente ese día.. No paraba de mirarte, no podía la verdad.. estabas ahí y no podía creerlo. Me sonreías y me mirabas.. y alguna que otra vez decías esa frase. Sí, esa que me encanta pero solo cuando sale de tus labios.
Mírame ahora... ya no puedo sacarte de mi cabeza. Es más, antes de conocerte amaba el verano y los fines de semana. Y ahora mi fin de semana se dedica a recordarte y a escribirte. Ahora... que eres todo lo que quiero.. que me importas más que cualquier persona. Ahora, que te necesito, más que a mi respiración.
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