¿Recuerdas cuando decías que me querías? Lo echo de menos. Echo de menos tus miradas, tus sonrisas. También echo de menos nuestras bromas sin sentido, que sólo se hacían para tener motivo por el que rozarnos. Echo de menos mandar tardes a la mierda y quedarme hablando contigo. Echo de menos saber que me quieres. Resumiendo; te echo de menos a ti.
Ahora las tardes se componen de tumbarme en mi cama y reconstruir papelitos con tu nombre que rompí con la intención de olvidarte de una puta vez. No puedo seguir así, me enseñaste a amar, pero no me enseñaste a vivir sin ti, y es que es imposible. Es levantarme cada mañana y acordarme de que ya no eres mío.
Me jode. Me jode mucho que te tenga ella cuando no te quiere ni la mitad de lo que yo te quiero. No sonríe de la misma forma que yo ni cuando la miras, ni cuando oye tu nombre por ahí. Yo hasta sonrío cuando veo tus tres iniciales en la matrícula de algún coche. Me jode muchísimo que para ella seas un capricho más y que tú para mi seas mis ganas de vivir. Me jode. Me jode que todo haya acabado así, tan de repente. Me jode aún más que me haya tenido que enterar por terceras personas de que la quieres a ella. Pero, ¿sabes lo que más me jode de todo esto? Me jode tener que intentar por milésima vez olvidarte, y saber que no voy a poder conseguirlo. Eso, me jode.
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