Aquel día, jugabamos al escondite como dos enanos. Siendo felices. Fui a buscarte. Pero no estabas. Nunca apareciste. Todavía sigo esperando en el lugar donde me dejaste con la esperanza de que puedas aparecer allí. Noches ENTERAS sin tí. Gritando en silencio donde estás. Intentado soñar que vuelves para que se hiciera realidad. Fueron muchas horas desperdiciadas. Desde aquel día, aquel segundo, le tengo miedo a olvidar. Es IMPOSIBLE. Por mucho tiempo que pase. Sigues siendo dueño de mis pensamientos. Cada ruido, cada momento, cada palabra me recuerda a tí. Fuiste tan perfecto y de rrepente... ¡ZAS! ¿Dónde te has metido? Ni si quiera tuviste valor para despedirte de mí. ¿Por qué? ¿Te doy asco ahora, y antes no? ¿O es que no querías hacerme daño? Já.

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